El exceso de trabajo, los problemas familiares, la pérdida de un ser querido o las preocupaciones financieras, pueden provocar estrés.

Para los niños y los adolescentes, la separación de los padres, la presión escolar y las inquietudes asociadas al crecimiento son factores que pueden dar lugar a estrés o ansiedad.

Las personas que padecen ansiedad  desarrollan una sensación de malestar continuo, que les limita su vida en el día a día y que puede dar lugar a ciertos miedos.

En ocasiones se experimenta ansiedad por el consumo excesivo de estimulantes o por la deficiencia de determinados nutrientes.

Debemos tener en cuenta que la ansiedad es una reacción emocional, que forma parte de nuestro instinto de supervivencia, es normal sentirla de forma ocasional, en situaciones muy puntuales. El problema empieza cuando esta ansiedad es crónica, en ambos casos, mediante el consumo de ciertos alimentos se puede aliviar.

Dentro del proceso de cambios que implica el estrés (estado de cansancio mental provocado por la exigencia de un rendimiento superior al normal), la ansiedad es la respuesta emocional más frecuente.

El burn out o síndrome de agotamiento profesional, es un caso típico de estrés prolongado, provocado por la vida laboral. Los agentes estresantes pueden ser: objetivos inalcanzables, mal ambiente, incompatibilidad con la vida privada, etc.

SINTOMAS

El estrés con frecuencia debilita el sistema inmune, dando lugar a tos, catarro, afecciones cutáneas, etc. Cursa también con trastornos del sueño, originando cansancio durante todo el dia.

Dolor de cabeza, indigestión, ataques de pánico, irritabilidad y un latido rápido del corazón, así como la pérdida del apetito o el consumo excesivo de comida, son síntomas claros de estrés y ansiedad.

 

ALIMENTOS BENEFICIOSOS

  • La piña, las ciruelas, el aguacate y los plátanos, son las frutas con más triptófano, al igual que la yema de huevo. El triptófano es un aminoácido esencial que regula los niveles de serotonina, un neurotransmisor cerebral precursora de la hormona melatonina, la cual regula el ciclo diario de vigilia-sueño. El triptófano ayuda a que la serotonina controle el apetito, ejerciendo un  efecto ansiolítico y antidepresivo. Colabora para que los niveles de insulina estén controlados, y calmando así nuestro sistema nervioso. La carencia de este aminoácido junto con el magnesio, contribuyen a que aparezcan espasmos en las arterias coronarias.
  • La fruta y las verduras contienen vitaminas C, E y del grupo B. Calcio, hierro, zinc, cobre y los fitonutrientes, tales como carotenoides y bioflavonoides. Estas sustancias ayudan a estimular la capacidad del organismo de combatir la enfermedad cardiaca, ciertos cánceres y las infecciones. Una alimentación rica en fruta y verduras, es fundamental para el buen estado del organismo. Ej. La lechuga contiene lactulina, sustancia sedante del sistema nervioso central.
  • Las espinacas contienen folato o ácido fólico, una potente vitamina antidepresiva natural. Cuando una persona padece ansiedad, los niveles de serotonina son bajos, las espinacas ayudan a regular los niveles de este nutriente en el organismo.
  • El pan integral, pan árabe, pasta  y arroz son ricos en vitaminas del grupo B, que ayudan a nutrir el sistema nervioso. La fibra soluble de estos alimentos, ayudan a prevenir el estreñimiento y otros trastornos intestinales desencadenados por el estrés.
  • Vitamina B1 y vitamina B6, tienen un papel fundamental en el buen funcionamiento del sistema nervioso. La vitamina B6 se precisa para la biosíntesis de la serotonina. Comer muchos dulces y azúcares reduce la acción de la vitamina B1 en el sistema nervioso porque esta vitamina se precisa para metabolizar los azúcares.
  • Aumentar las ingestas de calcio y magnesio, puesto que mejoran las conexiones nerviosas, cuando el aporte al organismo es suficiente, se duerme mejor y se descansa más. El cacao, el perejil,  las judías secas, las almendras, las nueces, las castañas secas y las pipas de girasol son ricas en magnesio.
  • Carne de pollo, pavo sin piel, pescado blanco, lácteos desnatados, tofú, proteína vegetal texturizada, etc. Facilitan el descanso.
  • Infusiones relajantes: Tila, pasiflora, azahar, melisa, facilitan estar relajados sin necesidad de tomar fármacos.

ALIMENTOS A EVITAR

  • Grasas y alimentos ricos en estos: el consumo excesivo de grasas favorece el sobrepeso y la obesidad, elevando los niveles de colesterol, poniendo en sobreesfuerzo el sistema cardiovascular y pudiendo dar lugar al cuadros de ansiedad.
  • El alcohol actúa como depresivo del sistema nervioso. Puede incrementar los sentimientos bajos y existe riesgo de aumentar la dependencia para escarpar en lugar de enfrentarse a las causas del estrés.
  • Las bebidas de cola, el café o el té. Cuando tomamos más cantidad de cafeína de la que nuestro organismo admite, puede producir: temblores, sudoración, palpitaciones, respiración rápida y trastornos del sueño. Cualquier reducción del consumo debe hacerse de forma gradual para evitar los síntomas de abstinencia como los dolores de cabeza y fatiga. Reducir el consumo diario de bebidas con cafeína a una taza o menos, puede aliviar los síntomas.
  • Adictivos y otros productos artificiales: son  productos que nuestro cuerpo procesa con más dificultad. El procedimiento industrial sustrae muchos nutrientes y vitaminas de los alimentos, en la medida de lo posible, se evitará el consumo de alimentos ricos en este tipo de sustancias.
  • El azúcar: aporta a nuestro organismo las llamadas “calorías vacías”, además de no aportar ningún nutriente esencial. Si aporta una dosis fuerte de energía, que en muchas ocasiones, nuestro organismo no necesita.
  • La sal. La sal disminuye las reservas de potasio en nuestro cuerpo,  mineral muy importante para el correcto funcionamiento del sistema nervioso. La sal también aumenta la presión arterial.

 

 BESAR ALIVIA EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD

Besar calma la ansiedad y el estrés, puesto que al besar, se liberan varias hormonas, cuyos efectos son excelentes para la salud.

Destacaremos la liberación de endorfinas. Las endorfinas tienen una composición similar a la morfina, pero en pequeñas cantidades y sin peligro para la salud, producen una ligera sensación de euforia y de distensión.

Cuando besamos también  se libera dopamina, un neurotransmisor del placer y de la recompensa que el celebro libera cuando se produce una experiencia que estima beneficiosa.

Las feromonas son otras de las sustancias que se liberan al besar, sobre todo en los hombres. Estas feromonas modifican el estado emocional de la mujer, cuando recibe la saliva de su pareja. Al besar, disminuye muy considerablemente la hormona cortisol (hormona del estrés).

Con un beso apasionado de un mínimo de veinte segundos, se logra la liberación de dichas hormonas.

Besar de forma apasionada es un fantástico antiestrés natural.