Nuestra forma de alimentarnos y nuestras emociones, van unidas. Celebramos los buenos momentos con fiestas: cumpleaños, bodas, embarazos, etc. Hemos terminado las navidades (turrones, polvorones, etc.) y empezamos los carnavales: filloas, orejas, flores de carnaval, y así un  largo etc.  Alegrías y comida se unen. Llega el cumpleaños de tu chico y le haces una fiesta sorpresa (donde unos pinchos o una cena no suele faltar) o celebras el cumpleaños de tu abuela  (y no le regalas una tarde de spa sino una tarta de cumpleaños). Los alimentos están presentes (más adelante os dejo una lista de opciones saludables para fiestas  eventos). Una de las claves es disfrutar de la comida de forma consciente, real. Comer de forma pausada y sin gula.

En los malos momentos o ante determinados problemas, algunas personas también se refugian en la comida.

Agobio en el trabajo, saturación mental, estrés, falta de tiempo para uno mismo, etc. Hacen que en determinados momentos sientas la necesidad imperiosa de comer. En estos momentos es importante diferenciar el hambre fisiológica del hambre emocional.

Cuidar la alimentación es cuidar la salud. Cuidar la salud es cuidar de uno mismo. Para cuidar de los demás, primero tenemos que cuidar de uno mismo. Y para cuidar de uno mismo tenemos alimentarnos conscientemente, optando por los alimentos que realmente necesita nuestro cuerpo. 

Empezamos un nuevo año. Ha llegado el 2018. Nos centramos en el presente, en el ahora. Lo primero que tenemos que tener claro es el objetivo: mejorar los hábitos alimentarios, reducir volumen, reducir peso, etc.

 Una buena alimentación empieza haciendo una buena compra: alimentos sanos, frescos, sin procesar, alimentos reales.

 

La alimentación ha de estar siempre adaptada a ti, a tus características personales y a tu estilo de vida.

Fundamental también es, tener unas pautas alimentarias sanas y combinar adecuadamente los alimentos. Una vez establecido lo dicho, lo ponemos en práctica………….y si patinamos tenemos que ver donde puede estar el fallo.

En el momento empezamos a alimentarnos conscientemente, evitamos “comer por comer” y optamos por alimentos sanos y beneficiosos para nuestro organismo.

 CAUSAS QUE TE INCITAN A COMER

--El estrés

--El aburrimiento

--La tristeza

--Miedo

--Amor

COMER POR ESTRÉS

El estrés es una de las causas más habituales que nos llevan a comer aún sin tener hambre física. El estrés es un conjunto de alteraciones que se producen en el organismo, como respuesta física ante determinados estímulos repetidos. También es una reacción fisiológica del organismo, en el que entran en juego diversos mecanismos de defensa, para afrontar una situación, que se percibe como amenazante. También es el modo que el cuerpo tiene de reaccionar ante un desafío. Podemos diferenciar entre el estrés positivo y el estrés negativo.

 

- Estrés positivo o eustrés: respuesta fisiológica que nuestro cuerpo ofrece al enfrentarse a un desafío. En este estado el cuerpo consume y demanda más cantidad de energía. En este estado el cuerpo pide alimentos ricos en azúcares y en grasas.

- Estrés negativo o distrés: es el que se produce cuando nos vem

os sobrepasados por diversas situaciones. Este tipo de estrés, debilita el sistema inmunitario, produce falta de sueño y puede dar lugar a: pérdida del cabello, reducción del deseo sexual, etc.

Para evitar comer por estrés, es importante tener unas pautas alimentarias adecuadas, planificar los menús con antelación, etc.

Comer fuera del lugar de trabajo, salir de trabajar y dar un paseo, ayudan a reducir las ganas de comer por estrés. Si aún te cuesta, tengo otras opciones.

COMER POR ABURRIMIENTO

El aburrimiento es un estado reactivo de la emoción, que interpreta la condición de su ambiente como desgastante aburrido, debido a los estímulos repetitivos, inexistentes o tediosos. El aburrimiento puede llevar a acciones impulsivas o excesivas sin sentido, que pueden llegar a perjudicar los propios intereses. El aburrimiento también es la falta de motivación, cansancio o desilusión. Comer por aburrimiento es una acción muy habitual. Evita comer para pasar el tiempo. Si te sientes identificado con el texto, pon unas metas y objetivos para realizar cada día, evitando tener tiempo “para aburrirte”. Si eres de los que te cuesta dejar de comer por aburrimiento, la primera opción es optar por alimentos sanos y sin procesar.

 COMER POR TRISTEZA

La tristeza es un sentimiento de dolor anímico, producido por un suceso desfavorable, que suele manifestarse  con un estado anímico pesimista, la insatisfacción y la tendencia al llanto. Es una clase de dolor emocional o estado afectivo. Nos sentimos tristes cuando nuestras expectativas no se alcanzan o cuando las situaciones de la vida son dolorosas.

Cuando estamos tristes, buscamos calmar la pena y en muchas ocasiones para olvidar las penas, se recurre a la comida.

 Algunas personas,  comen sin dejar de parar, les da igual el alimento sea dulce o salado,  comen para calmar la pena.

A otras personas les ocurre lo contrario y se le cierra el estómago sin que puedan tomar nada.

En ambos casos, dichas conductas no son adecuadas para tratar la tristeza. Los extremos siempre son malos. No utilices la comida como bálsamo emocional.

En caso de que te ocurra esto,  algunas soluciones son: buscar la causa de la tristeza, escribir las posibles soluciones…….y sobretodo pensar en positivo.

Si aún sigues con el chip de comer, opta por alimentos sanos, ricos en fibra, como la fruta fresca o en pan integral.

Cuando estas triste, es habitual buscar “calmarse o consolarse” en los llamados “alimentos consuelo”. Cada persona, suele tener unos propios. Seguramente recuerdes situaciones en la que tu mejor amiga, en el momento de estar triste, baje a buscar donuts o brownie de chocolate.

Hay quienes buscan consuelo en los bollos de chocolate, otras personas optan por los cruasanes o magdalenas. Casi siempre son alimentos ricos en grasas y azúcares.

Al tomar alimentos muy ricos en azúcares, se produce una subida rápida de azúcar en sangre, dando lugar a una hiperglucemia y la segregación de insulina para poder gestionarla. Después se produce una bajada de los niveles de azúcar,  que  produce la necesidad de seguir tomando dulces, para volver a notar ese “subidón”………..es como entrar en un círculo del que cuesta salir. Aun  estando triste, piensa en ti y en tu salud, evita estos atracones de alimentos dulces.

CUANDO ESTÉS TRISTE…………DESCONECTA PERO NO COMIENDO. Si el cuerpo te sigue pidiendo comida, optaremos por alimentos ricos en serotonina.

A la serotonina se le conoce como la hormona de la felicidad. Se sintetiza a partir del triptófano (aminoácido esencial presente en los alimentos y que nuestro organismo no puede fabricar por si solo). La serotonina mantiene el equilibrio de nuestro estado de ánimo, contribuye al bienestar y a la felicidad. Además afecta a: la memoria, al deseo sexual, sueño y al apetito. La ausencia de serotonina se asocia con la tristeza y a la depresión.

Los alimentos ricos en triptófano, funcionan como antidepresivos naturales y producen aumento de la serotonina. Para una correcta conversión de triptófano en serotonina, es importante que tu alimentación tenga zinc, calcio, B12, B1, etc.

Alimentos ricos en triptófano:

- Chocolate negro.

- Yema de huevo.

- Algas  Espirulina.

- Levadura de cerveza.

- Brócoli, espinacas y zanahorias.

 - Frutos secos: nueces, almendras, etc.

- Fruta fresca: piña, ciruelas y plátanos.

- Cereales integrales: espelta, avena, centeno.

- Semillas: pipas de calabaza, girasol, sésamo.

- Verduras y hortalizas: calabaza, espinacas, espárragos.

- Legumbres: lentejas, habas, garbanzos, cacahuetes, etc

 

COMER POR MIEDO

El miedo es una  alteración del estado de ánimo, produce angustia ante un peligro. Es la sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario. También es un sentimiento de desconfianza, que impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea. Miedo a no cumplir objetivos marcados, miedo a hablar a exponer temas en una reunión, miedo a que las cosas no salgan bien………quieres salir de ese estado, quieres sentirte seguro y protegido. Necesitas eliminar ese malestar y utilizas la comida. Una taza de chocolate caliente, un bizcocho, unos churros, buscas alimentos que te hagan sentir bien, aunque sólo sea durante un tiempo. Si esto es ocasional no pasa nada, pero si esto se hace crónico, aparece la culta y el malestar. Esos alimentos que por un momento te hacen sentir bien, después te hacen sentir culpable. Tomar  una infusión relajante, tostadas de pan integral,  un vaso de bebida de avena, centrar tu atención en otras actividades y no dejar que tu mente se sienta invadida por el miedo, son algunos trucos para evitar comer por miedo.

OPCIONES SALUDABLES

Tortitas integrales: harina integral, huevos, plátano y avena.

La avena contiene avenina. La avenina tiene un efecto sedante suave y además ayuda a equilibrar el sistema nervioso, de ahí que se recomiende el consumo de avena, en casos de ansiedad, estrés o nerviosismo.

El plátano contiene triptófano y vitaminas del grupo B, que ayudan a nuestro sistema nervioso, de ahí su importancia en casos de ansiedad y situaciones de estrés.

Estas tortitas son una opción perfecta para acompañar con fruta (como en la imagen) o con queso. En lugar de bollería y postres industriales.

Fruta fresca laminada (contiene más cantidad de fibra que el zumo, te sacia más y aporta menos calorías).

Galletas caseras: harina integral, azúcar de panela, ralladura de limón, agua templada y huevo (opcional)………..para decorar hemos puesto frambuesas. Deliciosas, bajas en calorías, muy saciantes y además se mantienen frescas varios días.

Bizcochos caseros (puedes optar por la forma que desees). En este caso son para una fiesta infantil. Sin azúcar añadido. Los ingredientes son: harina de espelta, levadura, pera troceada, agua, ralladura de naranja y clara de huevo. Deliciosos y sanos.

Unas gambas cocidas, unos chipirones a la plancha o unas brochetas de pescado son opciones sanas y saludables. Otra opción son las brochetas de pescado con hortalizas a la plancha, evitando así los rebozados y fritos.

Tortilla de pimientos: pimientos, patata cocida y huevo. Rica en vitaminas, saciante, repleta de vitaminas y con pocas calorías.

El pimiento rojo posee más antioxidantes y minerales que el pimiento verde, además combina la B6 y el magnesio, por lo que también se recomienda en situaciones nerviosas.

Perfecta para poner como entrante. En lugar de la típica tortilla con patatas fritas o de pizzas industriales.

Otra opción saludable es optar por la variedad de quesos, junto con jamón cocido magro y fruta fresca. En lugar de snaks industriales.

Siempre que sea posible, opta por quesos de producción ecológica. La producción ecológica exige la cría de animales sin fármacos y con una alimentación que ha de ser, al menos, el 60% de forraje (hierba seca, fresca o fermentada).